Castillo de Coca

Castillo de Coca

Esta fortificación se encuentra en la localidad de Coca (Segovia, Castilla y León); fue construido en el siglo XV y está considerado una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español. Propiedad de la Casa de Alba, aunque desde el año 1954 está cedido al Ministerio de Agricultura de España por un plazo de cien años menos un día.

En 1926 fue declarado Monumento Nacional y unos años más tarde Monumento Histórico Nacional. Fue restaurado totalmente entre los años 1956 y 1958.

Su  interior tiene forma cuadrada con una torre en cada esquina. La más grande como suele ser habitual es la Torre del Homenaje, seguidas de la de Pedro Mata, la de La Muralla y la de Los Peces. En el exterior cuenta con un foso y dos recintos amurallados con varios torreones.

 

El Castillo de Coca es un lugar cargado de historia, donde discurren entramadas crónicas de la nobleza medieval, pulsos de poder, los amores imposibles…

 

La villa perteneció a la Corona de Castilla hasta 1439 que la cedió al marqués de Santilla, quien en 1451 la permutó por otra villa con Alonso de Fonseca. En 1453, éste obispo de Ávila obtiene de Juan II de Castilla permiso real para edificar el castillo, que se terminó en 1493 bajo  la construcción de su sobrino que posteriormente viviría en él. El Señor muere y pasa a su sobrino (otro Alonso) que lo convierte en una residencia señorial por la que pasan muchas personalidades de la época y en 1505 el castillo pasa a Antonio de Fonseca hermano del anterior dueño y capitán de los Reyes Católicos.

 

En 1521 el castillo fue atacado por las tropas comuneras en represalia contra el incendio de Media del Campo que el mismo Antonio de Fonseca mandó originar para dispersar a la multitud congregada en torno a la artillería que él mismo, con las tropas realistas, aspiraba obtener. Pero los comuneros no consiguieron traspasar las murallas.

 

En 1645 la lujosa casa señorial se convirtió en la prisión del duque de Medina-Sidonia, Gaspar Pérez de Guzmán, que conjuró contra el rey Felipe IV y se proclamó rey de Andalucía. El rey perdonó su vida pero lo recluyó en el castillo de Coca.

 

Con el transcurso del tiempo el castillo va cambiando de manos, de función, de época hasta ser propiedad de la Casa de Alba. En 1730 la construcción es abandonada. En 1808 durante la Guerra de la Independencia las tropas francesas ocuparon el lugar dejando el castillo en 1812 en ruinas. La rapiña siguió y un administrador de la Casa de Alba vendió materiales del castillo, acentuando más su declive.

 

Estas murallas recogieron prisioneros, cortesanos, fiestas y  historias de amor, a veces consetido y otras prohibido. A la que a continuación hacemos referencia es de las prohibidas que siempre nos atraen más.

 

Como novio tenemos a Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, Marqués de Cenete, (1468-1523) primogénito del Cardenal Mendoza. Su nombre se debe a la pretensión de su padre de que los Mendoza estaban emparentados con El Cid Campeador.

Su padre, que era Cardenal y con hijos, algo muy común a lo largo de la historia, lo curioso es que la Reina Isabel la Católica, con su recta moral, perdonó este desliz de quien es conocido como el “Tercer Rey de España” llamando a sus dos pequeños “los bellos pecados de nuestro cardenal”.

El novio, el Marqués de Cenete, un galán famoso en todo el reino por sus amoríos y su destreza con la espada. Por cierto, casi se me olvida, Don Rodrigo ya estaba casado con Leonor, primogénita de los duques de Medinacelli, esto no supuso ninguna barrera para el Marqués. Leonor murió de pena en 1497 en el castillo alcarreño donde Rodrigo la dejó. La novia, Doña María de Fonseca y Toledo, hija de Alonso de Fonseca quien planeaba casarla con su primo. María tenía entonces 14 años, veinte años menos que Rodrigo. Los amantes se conocen y se enamoran perdidamente,  María se niega a casarse con ningún otro y Rodrigo mueve cielo y tierra para estar junto a ella.

Así llegamos a 1502 cuando los enamorados se escapan y se casan en este mismo castillo de Coca, en contra de todos.

Alonso, el padre de la novia, se enfada cuando se entera de lo ocurrido y acude a la Reina Isabel que entra en cólera y encierra a Rodrigo. Alonso hace lo mismo con María. La pobre muchacha es sometida a palizas y amenazas para casarse con su primo pero nunca sucumbió y la encerraron en un convento. Al año muere Isabel, Felipe el Hermoso, desesperado por apoyos en la nobleza, perdona a Alonso que al fin desposa legalmente a María y se van a vivir a su castillo de Granada (donde murió la primera esposa).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


nueve − 7 =

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>