Ribera de Duero. Saboreando el descanso

Ribera de Duero. Saboreando el descanso

Una escapada por la Ribera de Duero nunca viene mal. El plan que hoy os dejamos nos descubre Aranda de Duero, tierra de vino y cordero; Fuentidueña y Peñafiel

Aranda de Duero. Capital de la Ribera.

A su patrimonio monumental se une su afamada gastronomía basada en el lechazo asado y los excelentes caldos de la comarca.

Destacan entre su monumentos la Iglesia de Santa María y la elegante Iglesia de San Juan. En la Plaza Mayor se encuentra el CIAVIN, centro de interpretación de la arquitectura del vino. Deben visitarse también las antiguas bodegas que recorren el subsuelo de la villa. Una red de 7 km de túneles excavados en el casco histórico entre los siglos XII y XVIII dedicados a la conservación de los vinos elaborados a partir de la Edad Media. Su profundidad media oscila entre 9 y 12 metros y mantiene una temperatura comprendida entre 11ºC y 13ºC que proporcionan un nivel de humedad constante durante todo el año.

Aranda de Duero es lugar de buena mesa, donde el lechazo asado debe degustarse acompañado de los excelentes vinos tintos de la tierra.

 

Fuentidueña. Localidad segoviana declarada Conjunto Histórico.

En esta noble villa se asentaron en la antigüedad diferentes pueblos como los vaceos, celtas, arévacos, romanos, visigodos, judíos y árabes.

Desde la contraofensiva de Almanzor (siglo X) y su derrota en la batalla de Calatañazor en 1002, esta villa y su alfoz es gobernada por reyes y nobles próximos a la realeza, es de destacar el rey Alfonso VIII por organizar una importante política repobladora y por significar una etapa floreciente para Fuentidueña.

Estuvo la villa amurallada en sus lados norte, sur y oeste; en la actualidad existen monumentos visitables tanto en la zona de intramuros como en la de extramuros.

 

Peñafiel

Cuando alguien oye hablar de Peñafiel, el subconsciente le traslada hacia el mundo del vino. Botellas, barricas y bodegas se apoderan de la mente del viajero, pero visitar Peñafiel es mucho más que poner los pies sobre la cuna de la Ribera del Duero.

Peñafiel es, en sí mismo, un auténtico museo al aire libre. No obstante, el visitante puede acercarse a la cultura y al arte adentrándose en cualquiera de los cuatro museos que completan la oferta turística de la villa. El Museo Provincial del Vino, ubicado en el castillo, es el más visitado de la provincia y uno de los grandes atractivos turísticos de la zona, pero no el único, ya que la oferta museística se completa con el Museo de Arte Sacro, el Aula de Arqueología, la Casa de la Ribera y Cosovisión.

La cultura, la tradición y la gastronomía se fraguan en esta preciosa tierra para ofrecer al visitante un viaje inolvidable que se vive a través del gusto, el tacto, el olfato, la vista y el oído, porque Peñafiel se disfruta con los cinco sentidos.

 

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